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La siembra, la siega y la trilla                

 
Antes de sembrar el trigo, la cebada o la avena había que preparar la tierra, dando varias rejas al barbecho. Era importante dar la reja de San Juan, que dice el refrán que muchos lo saben y pocos la dan. Esta reja de San Juan era con vertedera, se le daba la vuelta a la tierra, y así durante el verano el sol la calentaba y la tierra se oxigena, cogiendo nitrógeno necesario. Esto se decía que era para que se caneara.

Después llegaba la época de sementera, la siembra, en el mes de octubre. Muchos refranes hacen referencia a esto: en septiembre, cosecha y no siembres. Las lluvias de san Juan quitan vino y no dan pan; y las de agosto quitan aceite y no dan mosto. La siembra se hace a voleo, se tira el grano a puñados en dos tiempos, y se siembra por parcelas pequeñas llamadas mergas, para saber por donde va el tajo de la siembra.

El grano así esparcido es enterrado mediante el arado a poca profundidad y luego atablado el terreno. Debe sembrarse después de llover, recalada una labor (entre 30 y 40 cms)

Después llegaba la época de sementera, la siembra, en el mes de octubre. Muchos refranes hacen referencia a esto: en septiembre, cosecha y no siembres. Las lluvias de san Juan quitan vino y no dan pan; y las de agosto quitan aceite y no dan mosto. La siembra se hace a voleo,  con la mano, dando fuerza al brazo, se tira el grano a puñados, en dos tiempos, y se siembra por parcelas pequeñas llamadas mergas para saber por donde va el tajo de la siembra.

El grano así esparcido es enterrado mediante el arado a poca profundidad y luego atablado el terreno. Debe sembrarse después de llover, que haya recalado al menos una labor (entre 30 y 40 cms), aunque también se sembraba en seco, según la calidad de la tierra. La cantidad de grano gastada era de dos fanegas de grano ( unos 60 Kgs) por fanega de tierra, según que el terreno fuese más o menos fuerte.

Una vez realizada la siembra, a esperar, a ver si salía bien , uniforme, y pedir que lloviese para que pudiese salir adelante la cosecha, germinando el grano correctamente, es decir que se barbeara bien ( que salieran muchas raicillas alrededor del grano enterrado). Cuando se sembraba trigo y sobre todo si era del llamado trigo duro, se daba vuelta pasadas unas fechas para ver como iba la germinación y si estaba barbao, se volvía a remover la tierra volviéndola y atablando de nuevo para abrigar el grano y dejarlo crecer. Había un refrán : a trigo barbao, vuélvelo del otro lao.  Después se le quitaba las malas hierbas.

A ultimos de mayo o principios de junio, era el tiempo de la siega. Se hacía por cuadrillas de hombres que se cubrian con una lona fina encima de su ropa para no romperla, se llamaba delantera. Y por la espalda también se cubrían con una lona para evitar el calor y mantener el sudor. La cuadrilla estaba formada por 5 o 6 segadores, y al mando de ellos el responsable llamado “manigero”. La siega era a jornal o destajo, en este último caso la cuadrilla trabajaba las horas que quería  cada día, a su ritmo.

Se segaba a hucha, enfrente, empezando de derecha a izquierda, y cada segador hacía su hucha, media luna o boca de horno. La mies que segaban la hacían manadas, que enrollaban con la misma mies, y cada dos segadores iban dejando las manadas en la misma hilera llamada gavillas. Si era continuado se llamaba gavillero, después se ataban y se hacían haces con cuerdas de esparto cocido sin mallar, los ramales o bencejos, y esos haces se recogían en hileras cada decena, llamados cargas, que eran los haces que podía llevar un mulo sobre el lomo. Se ponian en filas separadas un cuarto de pulgada unos de otros y eso se llamaban muelas, palabra proveniente de la disposición de las muelas en la boca de los animales o del hombre. Una vez terminado se contaban esas cargas o muelas para saber como habia sido la recoleccion, deficiente o copiosa.

Era considerado buen segador el que hacía el corte de mies siempre a la misma altura de la tierra, o sea que hacía un buen rastrojo. Por eso se dice tambien cuando alguien trataba bien o dejaba buena impresión que dejaba buen rastrojo.

El acarreo se hacia en carretas con yunta de bueyes o carros tirados por caballería, poniendo en ellos unos salientes de listones de madera para aumentar la capacidad de carga. Dos obreros se encargaban del acarreo, el mulero que guiaba las caballerías y el que apañaba el cargamento . Los heces se echaban al carro con una horca de palo largo y tenedor de dos pinchos o dientes.  A este acarreo se le llamaba hacer la saca.

Las mieses se llevaban al lado de la era, haciendo montones altos llamados garberas, que tenian forma de cuadrilatero, poniendo haces a toda la orilla y después rellenando por dentro, hasta conseguir un cuerpo uniforme y asi se iban poniendo vueltas de mayor a menor hasta llegar a terminar en la anchura de una haz llamado lomera con una altura de unos 3 mts, teniendo en cuenta al construirla que las espigas dan al exterior y que la lluvia resbalase sin empapar las mieses.

Las garberas se hacian siempre en terreno junto a la era, procurando que fuese en el lado oeste o poniente para no impedir la entrada de los vientos del sur o mediodia, o del lebeche, o del este o levante, que son con los que se aventaba una vez trilladas las mieses. De las garberas se extraen los haces a corte parejo y son llevados a mano a la era, y en esa gran circunferencia se empieza a rellenar de afuera para adentro hasta conseguir cubrir todo el espacio. Hecho esto se procede a soltar los haces tirando de la coleta del bencejo, y se van haciendo manojos de 20 ramadas, o sea de dos cargas,  con los bencejos para guardarlos para el año siguiente.

Con unas horquetas se procede a deshacer los haces ( volver la parva),  haciendo una explanada uniforme.

A continuación empieza la labor de trilla, que primero se hará encollando dos o mas caballerías a pelo sujetas al cabestrillo de la de la parte adentro, que sujeta el mulero con una cuerda larga desde el centro de la era con el fin de darles unos trotes de herradura y amagar la parva.

Después se enganchan las dos mulas en el trillo y se empieza a dar vueltas en semicírculo procurando que el trillo llegue desde la orilla pasando siempre por el centro y a esto se le llama trillar a torno. Cuando se sube el trillador al trillo es cuando empieza a cantar las coplas de trilla y a media copla haciendo crujir el látigo y para animar las mulas solía decir : vamos, vamos, pastora o cualquier otro nombre.

Cuando el mulero cree que esa parva o vuelta esta suficientemente molida, solía cantar: la mulica torda no quiere correr, esta vuelta está trillada y hay que volver. Y se daba otra vuelta ala parva dejando las mulas a paso lento para que se descansen.

 las vueltas primeras se hacen con horquetas y después para que el grano caiga boca arriba y se pueda desrrabar o perder la raspa se hace con la pala.

Para separar la paja del  grano hay que tirar la parva hacia arriba con horquetas, esto es lo que se llama aventar, y se empieza a recoger la parva hacua dentro con una tabla asida a un mango largo y barriendo con las llamadas baleas, hechas de matas corpulentas con ramaje fino y flexible llamado emperador.  Al aventar se va cortando la parva en porciones llamada cuello que se pondrá de forma que se tire la parva con la horqueta en contra del viento y así la paja que pesa menos se va a favor del viento y el grano se queda en la parte de arriba.

Una vez sacada la paja por encima del grano, es decir una vez que se haya espajado, toda la cebada aún sucia con su terruz o tamos y granzones, se juntan en un solo monton. Este monton que se hace alargado se llama “pescao” y empieza otra vez a aventarse, las primeras pasadas con horqueta y ya limpia de pajuza se vuelve a rehacer el pescao y se echa el grano al aire con la pala ayudado por otro bracero con la balea, a ir bajando los granzones, culos de espigas o cañotas en pequeños trozos, después de darle dos o más pasadas aventando con la pala, se hace un montón más homogéneo, y se procede a usar el colaor que una pequeña circunferencia de madera en forma de aro, con bordes suficientemente altos y el suelo es de alambre entrelazado formando una criba que deje pasar el grano al suelo y retenga los desperdicios llamados granzones.

Una de las mejores fotografías del mundo campesino de principios del siglo XX al completo. Escena agrícola de los años 30 en el Albujón. La yunta de bueyes al fondo, la caballería enganchada al trillo a la izquierda, la cerda con las crías en mitad de la era, los hombres con las palas para aventar la paja y separarla del grano, otros hombres haciendo los pajares, el pajar y la pajara. Y las mujeres de la familia, hijas, criadas, etc, posando a la derecha de la imagen.

Cuadrilla de segadores del "tio Perico Pedro Antonio" en la Aljorra. Años 40.

 

 


Segando la cebada con la hoz

Diversos momentos de la labor de trilla en la era

Los mejores dias para hacer la trilla son dias secos de fuerte calor que empieza por la mañana con airecillo del norte y sobre las 11 de la mañana hora solar, empieza el viento del medio dia o lebeche, que es fino y fresco. Cuando es del este o levante es un viento mas basto y bochornoso, cogiendo humedad la mies y se pone correosa, y eso hace que las caballerías suden más.

La trilla es una labor de equipo, donde hay un maestro de era que dirige las faenas.

El grano, una vez limpio, es llevado al almacen, granero o alforín, donde se guarda cubierto por una capa de paja para que no le penetre el aire ya que el contacto con este produce la palomilla o gorgojo, es decir se pica, perdiendo parte de la harina, y no sirve además para echarlo en la próxima sementera.

Los granzones que quedaban después de todo el proceso de limpiar el grano se gastaban en las aves del corral, o si era mucha cantidad se volvían a trillar, aprovechando el grano al máximo.

Lo curioso de estas labores de siega, trilla, etc, es que los jornaleros, hombres y mujeres cantaban canciones de siega, animando a la mulilla que tiraba del trillo, por ejemplo.

 

 

© Andrés Nieto Conesa. www.comarcacartagena.com. Todos los derechos reservados