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comarcacartagena.com Municipio de Cartagena |
SANTA ANA | |||
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Santa Ana fue molinera, y también vinatera como su vecina Miranda. En este lugar estuvo la bodega de Ginés Pitero. Y el molino está muy cerca de la ermita, una de esas ermitas del campo del siglo XVIII que no debieron derribarse para hacer un salón, pero a algún cura se le ocurrió el invento. El molino se llama de la cerca, de Quino Conesa, porque era de la familia Conesa, y Quino es uno de los descendientes de aquellos agricultores que vinieron desde las Palas de Fuente Alamo. Y ese molino si se mantenía en marcha para que lo visiten los escolares y turistas fue gracias a uno de esos hombres del pueblo que hacen las cosas porque le gustan. Y ese hombre es Cayetano. Santa Ana fue sede de la presencia de maestros como D. Diego Bruno, esos "maestro escuela" de antes, de los de pizarra negra, puntero, globo del mundo y mapa físico de España. Retrato del Caudillo y crucifijo. Pupitre con madera rayada por la desesperación e inquietud de las uñas y la punta del lápiz de los chavales, y muchas manchas de tinta azul o negra. Los cristales eran casi opacos, y el aula era fría. Iban con gorra y pantalones cortos y recitaban la tabla de multiplicar y leían el libro del Corazón de Edmundo de Amicis. En santa Ana estaba el ventorrillo de los Martínez, en el mismo sitio donde está hoy el estanco de Pepe Martínez . Y estaba D. Luis Calandre, el famoso médico cartagenero, cardiólogo, afincado en Madrid, que venia a pasar temporadas en su hacienda de Santa Ana. Y en esa hacienda cuenta Ángel Roca que se celebraban unas meriendas troveras, en los años 50, con participación de Cantares, del cantaor Pepe Vidal, de picardías y otros troveros del momento. Eran veladas con gracia, porque como leemos alguna anécdota de Picardías cuando este iba a una velada al Albujón y paró en el bar de Juan Pedro en los Dolores y pidió café con leche y al decirle el camarero que el lechero no habia llegado todavía, Picardías le contestó así: Vine aquí leche a buscar, Juan pedro y no la encontré, me lo debí figurar, que en la cara se te ve, la leche que puedes dar. Era ingenio puro. El trovo, o las formas vulgares como la coplilla, el adagio, chinflonías que dicen en el campo, son formas de expresión popular, para reirse de uno mismo y de los demás, para burlarse del rico y del pobre, del guapo y del renqueante. Santa Ana también era trovera,
como todos los pueblos del campo de Cartagena. Ahora podrían hacerle
cientos de trovos a los escándalos urbanísticos, a la falta de agua y
a las heladas que han sufrido los agricultores, que los está dejando en
la ruina. Tan ágil como los troveros, son los hombres que se encargaban de arreglar las artes de los molinos y de ponerlos a punto, para que las velas girasen como veletas de la buena racha. Uno de esos aperaores fue Pepe el de Arturo, un Jiménez, porque su padre Arturo arregló molinos, y sus hijos , Pepe el cuco y su hermano Arturo, también han seguido la trayectoria. Otro gran profesional muy ligado a Santa Ana y a todos estos contornos fue el médico D, José González, socarrón y dicharachero, con buen ojo clínico, como los médicos de antes, arriba y abajo todo el día con su coche haciendo avisos , y fue médico en los Dolores hasta su jubilación. En Santa Ana hubo una almazara de aceite de lentisco que servía para uso industrial , para alumbrarse, pero en siglos pasados. Y allí estuvo el comercio de Muebles Nieto, al que vino el famoso Nicomedes Gómez, el pintor que hizo a plumilla numerosas escenas del Quijote y que donó su obra al Ayuntamiento de Cartagena. Y en Santa Ana esta el Cristo de la Carrasca en una capilla con muchos exvotos, porque dicen que es muy milagroso. Y está, o estaba, el Helipuerto de la Marina , que se ha quedado en el abandono y que probablemente será otra urbanización de euros de lujo, y están los Velasco, los Bruno, los Rosique, los Marín, y ha habido personas importantes en las fincas de las cercanías, como el que fuese almirante de Cartagena Duelo Topete, que vivía en la finca de la Gori, o la familia de los Celdranes en la llamada finca de la Boticaria. Estos eran personajes de lujo, como D. Miguel Cabanellas, general que luchó junto con Franco, y que donó unos terrenos en Santa Ana para las monjas. Pero hay una cosa cierta, en esta población santanera y no se por que, y es que existen muchas asociaciones y ONG a favor de desfavorecidos:;APICES, rastro RETO, Colectivo la Huertecica, y otras asociaciones de ayuda a países del tercer mundo. Esto indica solidaridad, acogimiento, ganas de hacer algo por quien lo necesita. Y ademas de todo esto, en Santa Ana está Alfonso Conesa, el levantino, cantaor, trovero, flamencólogo, canción española y alma, junto a otros vecinos y familia, del concurso de la canción española del Molino Derribao. Gentes ilusionadas, que se mueven para hacer que el campo no se detenga. Alfonso canta eso de:Soy de Santa Ana natal, porque en Santa Ana naci, viva bien o viva mal, aquí me quiero morir, cuando me llegue el final. Lo de Alfonso el levantino es amor a su tierra, a la que quiere porque él nació en la zona norte de Fuente Álamo, pero se siente de Santa Ana, de Cartagena, murciano y español.
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Santa Ana y la Virgen María
Escolares del Colegio Luis Calandre
Molino de Quino o Molino de la Cerca en los años 1950. |
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