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EL VINO DEL TERRENO |
DESCRIPCIÓN DEL CULTIVO DEL VIÑEDO Y PROCESO DE OBTENCIÓN DEL VINO
Conocer el proceso del cultivo de la
vid, tal y cómo lo vivieron los antepasados en Miranda y en otras zonas
de la comarca es algo bastante interesante. Nombres de utensilios, de procesos,
de maquinarias que han quedado en desuso, ayudarán a perpetuar el recuerdo
de este sector económico que tanta influencia tuvo en siglos anteriores
en este término.
Juan Marin, de Miranda, nos ha relatado el proceso, paso a paso, desde la plantación
del sarmiento hasta la cata del vino. Su familia ha sido bodeguera desde hace
cientos de años y ellos mismos han seguido, hasta hace bien poco, manteniendo
la tradición, cultivando viñas y haciendo vino en la primitiva
bodega de sus bisabuelos.
La preparación del terreno
El tipo de tierra en Miranda es arcillosa y los viñedos se solían
poner siempre en tierra buena, no en terrenos pedregosos o areniscos como en
otros lugares. En primer lugar se defondaba la tierra con un arado llamado "malacate".
A continuación se marcaba con una cadena la situación del lugar
donde se iban a enterrar los sarmientos (se solían poner a ocho palmos
por seis, a unos 2 por 1,60 mts). Seguidamente tenía lugar la puesta
del sarmiento y para ello se traían pies bordes americanos y se plantaban
entre los meses de noviembre a enero. Se trataba de unos sarmientos de unos
70 cms de longitud. Con la azada se hacía un hoyo en el suelo y se enterraban
unos 60 cms, dejando fuera unos 10 cms del sarmiento para que borrara.
En marzo del año siguiente, cuando habían borrado y tenían
pompa, se cortaba el sarmiento y se injertaban. En la parte lateral del corte
del sarmiento se hacía una incisión no muy grande, con un cuchillo,
y en ella se introducía la púa a injertar y se fijaba con un esparto.
Estas púas de injerto procedían
de los sarmientos obtenidos durante la poda de las viñas existentes,
los cuales se hacían paquetes y se enterraban en tierra húmeda.
En el mes de marzo eran desenterrados para hacer las púas, utilizando
una máquina especial para ello. Una vez colocada la púa en el
sarmiento, se tapaba este, haciendo una peana de tierra y dejando la púa
cubierta de tierra.
Cuando el injerto borraba, se quitaba esa tierra y se limpiaba dicho injerto,
quitando también el esparto. Se arrimaba tierra y se abrigaban de nuevo
los sarmientos, para que el viento no los arrancara, dejando al descubierto
los brotes.
Después se realizaba la "desborroná", que consistía
en arrancar el brote de la parte de abajo con la mano, para no dañar
la savia, y con la tijera se cortaban los de arriba. Al crecer un palmo se corta
la cabeza y nacen tres ó cuatro brazos; solían dejarse tres y
cada uno de ellos es una cepa. A cada brazo se le deja una "brocá"
o brocada y se dejan 3 brotes, dos en la parte superior y uno en la de abajo,
que sirve como guía, siendo la de arriba la que echa la uva. Si abajo
echaba dos yemas se quitaba una. Algunas yemas de arriba se quedaban "ciegas
" o debían eliminarse alguna de ellas si salían más
de dos.
En el mes de mayo se desborronan y se
despampanan. En ese período ya se ven los racimos de uva. Posteriormente
se "cierne" la uva, (tirando una flor menuda, como la del olivo),
la flor va cayendo al suelo y queda el granico de la uva. En esta época
en que la uva está cerníendose, el mosto almacenado en las bodegas
está fermentando.
Entre mayo y junio se magincaban las viñas, con un arado llano que llevaba
sólo una cuchilla, con orejeras muy finas. La labranza en la viña
es como el agua, cuánto mas se labre mejor. Se solía hacer una
labranza fuerte en enero y la cava de los cepos en febrero, para desenterrar
alguna brocá y para que los racimos de uva no tocasen en la tierra.
En septiembre tiene lugar la recolección de la uva y en noviembre se
probaban los vinos, "la cata".La recogida era en capazas de esparto,
pero cuando ya llevaban horas recolectando, se mojaba el fondo y pesaban bastante.
De las capazas se echaban los racimos al carro y en éste se acercaban
hasta la bodega. En la recolección intervenían 3 o 4 parejas de
mujeres, mientras que 2 hombres estaban pisando en cada cubo. La bodega de los
Marines tenía dos cubos para pisar. Estos hombres se levantaban sobre
las cuatro de la mañana y vaciaban el cubo para poder pisar a las nueve
o diez de la mañana, cuando llegaban de nuevo los carros de uva recién
recolectada.
Después de pisarla se procedía a cribar la uva, para quitar el raspajo, y nuevamente la repisaban para sacarle la pasa. Se dejaba así en el "pisaor" o cubo, hasta la madrugada siguiente, para que fermentara.
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